domingo, 30 de agosto de 2009

Barcelona, España: "Un sueño llamado Batlló"


Barcelona me devolvió al mar después de un año de ausencia.

Luego de comer una generosa paella de mariscos, tomé una bicicleta y recorrí la Manzana de la discordia, una calle atestada de fachadas vanguardistas. Sin embargo, fue sólo una de ellas la que me hizo detener la bicicleta y abrir la boca: Casa Batllo.

Gaudí se atrevió a romper los paradigmas de las construcciones rígidas y geométricas de la época. Extrajo lo mejor de la naturaleza y dotó de curvas a todos los rincones de la casa que le encargó reformar el industrial textil, Josep Batlló.

En la entrada, los enormes ventanales parecían bocas de gigantes,y, cuando recorría los salones y pasadizos me sentía en el estomago de una ballena. Las formas arremolinadas de los techos me conectaron con un océano, cuyas mareas me movían de sala en sala sin que me diera cuenta. Las escaleras se contorneaban y junto con las paredes me llevaban de uno a otro nivel del edificio.

De pronto, aquella corriente oceánica de la casa me atrapó en el penúltimo piso, me sacudió y arrojó por un orificio semejante a la de un animal mitológico. Ya estaba en la terraza: un mirador que parecía estar habitado por dragones que, en lugar de escamas, tenían azulejos. Aquella superficie multicolor marcó el final de un recorrido de fantasía.

Eludí a miles de turistas para salir de la casa, y cuando levanté la mirada para observar una vez más aquel edificio vivo, pensé que tal vez, Gaudí, supo desafiar el espacio y construir un cuento de piedra, cerámica y madera, para que las generaciones de todos los tiempos nunca se olviden de soñar.

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Fotografía de Javier 1949 (Flickr)
Barcelona-España, Agosto 2005

Publicado en About.com, parte de The New York Times Company www.enespana.about.com

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